Una multitud unida en Luján, para gritar fuerte “Vale Toda Vida”

Una multitud de personas se movilizó el domingo 8 de julio a la ciudad de Luján para participar de la Misa por la Vida, convocada por la Conferencia Episcopal Argentina ante la posibilidad de que el Congreso legitime “la eliminación de un ser humano por otro ser humano” mediante el aborto.

La Ciudad de María, donde está la casa de la Patrona nacional, se vistió de color celeste para gritar fuerte “Vale Toda Vida”.

Miles de familias, jóvenes y niños, también legisladores, con banderas argentinas, pañuelos celestes y carteles con las leyendas “Salvemos las dos vidas”, renovaron ante la Virgen de Luján el compromiso de cuidar la vida de punta a punta.

La Misa por la Vida comenzó dentro de la basílica, donde los obispos y el pueblo rezaron el Ángelus ante la imagen de Nuestra Señora de Luján.

Después un grupo de prelados sacó en andas la imagen mariana y la trasladó hasta el altar levantado en la plaza Belgrano, frente al templo, donde el obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Vicente Ojea, presidió la Eucaristía.

Al iniciar la celebración, el prelado sanisidrense dio la bienvenida al nuevo nuncio, monseñor León Kalenga Badikebele, y la multitud respondió con aplausos.

Unos 52 obispos concelebraron la misa y los principales fueron el cardenal Mario Aurelio Poli (Buenos Aires), monseñor Agustín Radrizzani SDB (Mercedes-Luján), Jorge Eduardo Scheining (obispo auxiliar de Mercedes-Luján) y monseñor Pedro Laxague (Zárate-Campana y presidente de la Comisión Episcopal de Laicos y Familia).

La homilía de monseñor Ojea tuvo puntos fuertes, como cuando alertó sobre la posibilidad de que por primer a vez se dicte en la Argentina, y en tiempos de democracia, “una ley que legitime la eliminación de un ser humano por otro ser humano”.

La multitud recibió con aplausos la cita de la exhortación Gaudete et exsultate, en la que el papa Francisco sostiene que “la defensa del inocente que no ha nacido debe ser clara, firme y apasionada porque allí está en juego la dignidad de la vida humana siempre sagrada y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo”. También cuando el presidente de la CEA recordó a los jóvenes que “el aborto no es un derecho sino un drama”.

Al finalizar la misa, los obispos recorrieron la plaza Belgrano llevando en andas la imagen de la Virgen de Luján y bendiciendo a la multitud de personas presente en la Ciudad de María.+

Antes de terminar la celebración por la Vida en la Basílica de Luján. Bajo el lema “A tus pies renovamos la esperanza #ValeTodaVida”, monseñor Agustín Radrizzani leyó la oración de consagración del pueblo argentino a la Virgen de Luján acompañado por todo los obispos presentes.

Esta es la oración:

Nuestra Señora de Luján, Madre del Pueblo Argentino, estamos aquí a tus pies para renovar la esperanza y porque vale toda vida.

Hoy, Madre Nuestra de Luján, venimos como hijas e hijos tuyos, para junto a vos, comprometernos a defender al inocente que no ha nacido, y también a sus mamás que sufren en su cuerpo y en su espíritu.

Venimos a tus brazos de Madre, heridos y agobiados por tanta miseria y pobreza, por el abandono y la postergación de tantos hermanos, por la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, y por tantas nuevas formas de esclavitud y descarte.

Vos conocés muy bien el dolor y la angustia de muchas mujeres.

En ésta, tu Casa, son muchas las que te confían el secreto más hondo de su corazón: el intenso sufrimiento vivido en algún momento de confusión, el pesar que no se va y el arrepentimiento sentido y profundo.

Conocés a tantas que dudan en lo más íntimo de su ser y tienen miedo de enfrentar la vida.

¡Qué inmenso es tu amor, Madre querida, nunca rechazás a nadie!

Continuamente consolás, sanás, ayudás a levantar la vida y acercás a todas al Padre Misericordioso que en todo momento está dispuesto a perdonar.

Te pedimos por todas ellas y las que seguirán viniendo para que les regalés esa misma fuerza que el Padre Dios te concedió para cuidar a Su Hijo e Hijo tuyo, en todos los momentos y circunstancias de su vida.

La Patria se debate en estos días entre la vida y la muerte, necesitamos tu coraje, tu valentía, tu audacia, para decir siempre que sí a Dios y a la vida.

Ayudanos a no caer en la tentación de la mentira, la tibieza y la indiferencia y, así, no dejar a muchos afuera del camino de la vida.

Estamos aquí para consagrarnos a tu amor de Madre y encomendarnos por tu intermedio, al Bueno de Dios.

Y lo hacemos con infinita confianza.

Frente a tu imagen, y a esta Casa que en todo momento nos acobija y protege, porque es la Casa de nuestro Pueblo, nosotros como pastores, te consagramos, Nuestra Señora de Luján, a nuestra querida patria Argentina, para que siendo fieles a Jesús, que es Buena Noticia de Vida y Amor, alcancemos con prontitud una fuerte y sentida reconciliación nacional y una paz duradera.

Queremos consagrar y encomendar a cada una de nuestras familias para que sean casa y escuela de vida, comunión y amor.

Te consagramos a las mamás que llevan una hija o un hijo en su vientre, y también te hacemos una entrega confiada de sus papás, para que toda vida que se geste pueda nacer, crecer y habitar en nuestra querida Nación.

Te consagramos a las niñas y a los niños, te pedimos que tengan una vida llena de esperanza y que no les falte nada.

Te consagramos a los jóvenes, dales la gracia de crecer como personas felices y plenas y que sean fuertes para hacer un mundo más humano.

Ponemos en tus manos de Madre a nuestros queridísimos ancianos para que vivan con serenidad y júbilo y todos aprendamos de su sabiduría.

Madre de Luján, tu Hijo, nuestro amado Señor, nos ha entregado su Vida para que todos nosotros tengamos Vida en abundancia, danos un ánimo confiado, perseverante y lleno de valentía para ser sus discípulos-misioneros y defender la vida de cada persona, desde su concepción hasta la muerte natural, defenderla siempre y en toda circunstancia y que podamos hacerlo con claridad, firmeza y pasión hasta el final de los tiempos, cuando el Señor Jesús juzgue a todas las naciones en el amor. Amén.+

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