La trampa de la despenalización

La despenalización del aborto por compasión a la madre:
Una trampa mortal

Por el bien de la criatura por nacer y de la propia madre por favor ¡ni digamos que estamos a favor de la despenalización, ¡ni contestemos algo que puedan usar los abortistas para decir que estamos a favor de la despenalización! Es que no hay que estar a favor de la despenalización: no hay contradicción entre la misericordia a las personas que yerran y apoyar una ley penal que tutele la vida del niño por nacer; ambas acciones son coherentes con la caridad.

Ante la pregunta mal intencionada…

¿Ud. está de acuerdo con que la mujer que aborta vaya a la cárcel?

Se puede responder descalificando la pregunta o contestándola:

A) descalificando la pregunta: por su impertinencia, al no tener relación con lo que es realmente el proyecto de ley.

“su pregunta es engañosa/ o impertinente/ o inadecuada/ porque en todos los proyectos de ley en trámite se está tratando de consagrar un derecho prácticamente irrestricto al aborto y la obligación estatal de proporcionarlo. Es decir, superan totalmente la cuestión de penalizar o no, así que su pregunta no tiene relación con lo que se encuentra en tratamiento.”

Ampliación:

“Aquí lo que se discute es un proyecto de legalización irrestricta (en la práctica) del aborto: la consagración de un derecho a abortar sin expresión de causa hasta la semana 14 a lo que se suman causales sumamente flexibles y sin límite de tiempo; en consecuencia ¡¡se van a abortar criaturas en el segundo trimestre y hasta de siete, ocho y nueve meses de gestación!!1 ¿De qué despenalización me está hablando?”

B) Contestando la pregunta: si se prefiriese esta opción, o si a lo anterior hay tiempo de agregar esto, o en caso de insistencia, tipo “pero… ¿Usted quiere o no que vayan a la cárcel las mujeres que consienten un aborto?”

Con la ley actual no van las mujeres que abortan a la cárcel como es bien sabido por todos. Pero no apoyo la despenalización, porque la ley penal protege los bienes más valiosos de una comunidad, tal como la vida de la persona humana antes de nacer y este bien merece esa protección”.

Ampliación* La ley penal vigente en nuestro país es equilibrada; ya que, por un lado, por imperativo constitucional protege la vida del niño antes de nacer y por otra parte, tiene un tratamiento muy humanitario respecto de la mujer que aborta, de tal modo que en el último siglo no se conocen antecedentes de penas de prisión a madres que consintieron un aborto. Por eso no es necesario cambiar la redacción del actual artículo 88 del Código Penal.

Ampliación **

Nuestro régimen legal le da las herramientas al juez para evitar la pena de prisión, como por ejemplo “la suspensión del juicio a prueba”, la consideración de inimputabilidad o imputabilidad disminuida, de circunstancias atenuantes, disponiendo medidas alternativas muy variadas tendientes a la educación y a la protección de la mujer. Por otra parte, la menor de 16 años no es punible. ¿Usted acaso conoce alguna mujer condenada a pena de prisión o siquiera en prisión preventiva? Indíquemelo porque no tenemos antecedentes en los últimos 100 años…

Ampliación ***

La ley penal tiene un carácter docente y ejemplificador para la sociedad por lo que si se suprime, el bien de la vida del niño por nacer queda desvalorizado socialmente. Además, ese mismo carácter tiende a evitar que la mujer sufra la violencia del aborto, que no deja de ser tal por el hecho de que lo consienta.

C) Una “súper síntesis” sería:

En primer lugar este proyecto no trata de despenalización sino de legalización del aborto y en segundo lugar, creo que debe mantenerse el actual régimen de penalización que protege el bien de la vida del niño antes de nacer y por otra parte es humanitario con la mujer que aborta voluntariamente, de hecho los jueces en nuestro país no condenan a penas de prisión a la madre por aborto porque existen otras alternativas más adecuadas.

Fundamentos:

El presente resumen pretende cubrir las necesidades de:

1) proporcionar una respuesta contundente que evite que los pro aborto digan que los jueces estamos a favor de la “despenalización” y con ello, de lo que trae aparejado tal despenalización, que es el aborto a libre demanda. Porque estamos –no lo olvidemos- en un debate legislativo que establece una política pública, no en una relación interpersonal.

2) Instalar entre la gente común –mediante una campaña mediática- que despenalización es una mención tramposa, que con eso se busca confundir, incurriendo en un comportamiento antidemocrático. De modo que ningún diputado la pueda usar como excusa para aprobar la legalización del aborto 2.

Las razones que justifican las respuestas propuestas:

Es importante no confundir los planos: si bien es de buenos cristianos tener una mirada de misericordia sobre la mamá que tiene intención de abortar e incluso, sobre la que ya abortó; hay que saber distinguir entre este buen sentimiento, y lo que realmente se está debatiendo en nuestro país: una política pública que puede decantarse, o por la defensa de las dos vidas; o bien por la supresión generalizada de la vida del gestado y el ejercicio sistemático de la violencia del aborto contra la madre. No hay contradicción entre la misericordia a las personas y apoyar una ley penal que tutele la vida; ambas acciones son coherentes con la caridad.

El peligro de “coincidir” en la despenalización. En la fundamentación de un proyecto de ley, los que tienen la mayoría pueden motivar sus proyectos con razones falsas o aparentes. Tenemos que prever esa posibilidad. Existe un conjunto de diputados pro vida y otro pro aborto; más o menos iguales en número, pero: i) decirse pro vida es muy genérico, y no se sabe hasta qué punto lo son; ii) están los famosos “indefinidos” que van a volcar la votación en un sentido o en otro. Y ante una supuesta paridad es posible que los “moderados” consensuen con los indefinidos un proyecto de aborto “moderado” (ya que el que presentaron es una bestialidad, dicho sea de paso) que busque un “equilibrio”, que se habilite el aborto con ciertas restricciones, y para ello el gran argumento sería “tanto los pro vida como los partidarios de los derechos reproductivos de la mujer coincidieron en la justicia de despenalizar el aborto” 3.

Por eso, no debemos regalarle esa excusa: que no puedan esgrimir esto ante el electorado. Porque sabemos que para ellos despenalizar significa legalizar, legitimar.

¿Cómo se penaliza en nuestra ley a la mujer que aborta voluntariamente? El artículo 88 del Código Penal establece pena de prisión “de uno a cuatro años, la mujer que causare su propio aborto o consintiere en que otro se lo causare”.

La sociedad organizada, mediante la ley penal, quiere proteger especialmente ciertos “bienes” superiores, en este caso el bien es la vida de la persona antes de nacer. Justamente, aquello que podríamos considerar como algo “negativo”, cual es imponer una pena, es para reforzar, blindar, algo positivo, cual es el bien de la vida. La “despenalización” en consecuencia, le quitaría fuerza, consistencia, a este bien, que pasaría a quedar desprotegido. Lo que ciertamente es algo moralmente malo y no podríamos apoyarlo.

Ahora bien, ¿cuál es la situación de la mujer que aborta voluntariamente ante la ley penal? Como vimos, el Código fija una pena de 1 a 4 años de prisión. Entre uno y tres años no correspondería prisión efectiva sino la ejecución condicional (cfr. arts. 26, 27, 27 bis y 28 C. Penal). Es importante tener en cuenta que, además de la posibilidad de obtener una condena en suspenso, y de la posibilidad de la suspensión del proceso a prueba (probation), y además de las circunstancias atenuantes “(…) existen en el Código Penal y en la doctrina, grados de capacidad de culpabilidad. El primero, común a todos los delitos, en el cual el autor no tuvo ninguna posibilidad de comprender la criminalidad del acto o de dirigir sus acciones, circunstancia que importa su inimputabilidad (art. 34, inc. 1°, del Código Penal). (…) En el segundo grado de culpabilidad, atendiendo a posible falta de actuación libre en razón del estado de desesperación, o de una limitada posibilidad de comprensión, es opinión pacífica y común que este se trata de un supuesto de imputabilidad disminuida. (…) En cuanto a las adolescentes y niñas menores de edad, la ley establece clara y tajantemente que los menores de 16 años no son punibles, es decir no se les puede aplicar ninguna clase de pena” 4.

Conclusiones

La norma del artículo 88 en el contexto del régimen equilibrado y humanitario del C. Penal, que los jueces aplican prudencialmente, difícilmente conduce a la cárcel a una mujer que aborta. De hecho, no se conocen sentencias en tal sentido, ni siquiera la aplicación de prisión preventiva. En consecuencia, el juicio prudencial indica que conviene mantener el actual régimen de penalización.

Reitero la necesidad de instalar socialmente la deliberada intención de confundir a la gente, consumando así una práctica antidemocrática. No sólo en las audiencias, sino en toda entrevista, se mencione o no la palabra “despenalización”, aclaremos que de lo que se trata el proyecto es del derecho al aborto y de la obligación del Estado de proporcionarlo, no de despenalización.

José E. Durand Mendioroz
Coordinador
Red Salta, Familia Vida y Educación
Integrante de Unidad Provida.

 

Salta, 30 de Abril de 2018



1 Si quisiera agregarse, dependerá del tiempo que se disponga: ¿Se dan cuenta lo que es matar dentro de la panza de la madre una criatura de dos, tres, cinco, kilos de peso? Porque si nace vivo, ya no sería aborto, sería infanticidio; entonces hay que matarla en la panza… (perdonen la crudeza, pero esto es así, ¡de esto estamos debatiendo!) pero cómo se hace para que nazca sin vida? Por cierto, hay varias formas. Posiblemente la más eficaz, cínica y cruel de todas es el “aborto por nacimiento parcial”. Se induce un parto normal, presentándolo de pies al infante, el abortista introduce unos fórceps en el útero y, guiado por la ecografía, agarra los pies del bebé y tira de ellos hasta que la parte inferior de la cabecita está expuesta. Luego utiliza unas tijeras para abrir un agujero en la cabeza del bebé, a través del cual introduce un catéter para succionarle el cerebro. El proceso no se hace sin sufrimiento de la criatura, por cierto. Una vez hecho esto, el cuerpo inerte del bebé es “evacuado”. ¡Cuántas veces habrá nacido de golpe la criatura sin dar tiempo a esta modus operandi! ¿La matarán en la mesa de cirugía? ¿Se dan cuenta el nivel de crueldad y desprecio por la vida humana que esto significa? ¿Estamos de acuerdo, entonces, en que no estamos discutiendo aquí si se penaliza a la madre que aborta, sino si se puede eliminar a libre demanda y a como dé lugar una persona por nacer?

2 En realidad es un razonamiento de mala fe, una falacia lógica, que los mismos que la utilizan lo saben; lo que tenemos que lograr es que sepan que se queman políticamente, si la usan porque el público la tiene claro.

3 Por eso, repito: es necesario instalar entre la gente común –mediante una campaña mediática- que despenalización es una mención tramposa, que con eso se busca confundir, incurriendo en un comportamiento antidemocrático. De modo que ningún diputado no la pueda usar como excusa para aprobar la legalización del aborto.

4 Schuff, Sebastián, intervención en la audiencia pública del 24/4/18 por la legalización del aborto.

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