El inicio de la Vida Humana

Declaración de los médicos Mendocinos sobre el inicio de la Vida Humana.

Los médicos de la provincia de Mendoza aquí firmantes, profundamente preocupados por la salud pública, nos oponemos a la legalización del aborto. Es decir, nos manifestamos en contra de cualquier procedimiento voluntario tendiente a destruir – “matar” – un embrión o feto humano.

Tomada esta decisión, nos dirigimos a nuestros diputados, senadores y a la sociedad mendocina en su conjunto a fin de manifestar lo que la ciencia ha demostrado:

La vida humana comienza con la concepción, sinónimo de fecundación, que se inicia con la fusión del ovocito y el espermatozoide generando un nuevo ser humano. A partir de ese momento comienza un proceso original, autónomo, continuo y gradual. Estamos en presencia de un ser humano con identidad genética propia y capacidad de expresarla, demostrando que no es un cúmulo de células sino un ser personal. Se comprende que es un individuo dependiente de la madre durante el embarazo, pero que mantiene su individualidad. No es una parte de la madre.

La Academia Nacional de Medicina en su Declaración del 30 de septiembre de 2010 recuerda los principios básicos de la ciencia y la práctica médicas que obligan y vinculan a todos los profesionales del país comprometiéndolos a “cuidar la vida”.

Y así se expide: “La salud pública argentina necesita de propuestas que cuiden y protejan a la madre y a su hijo, la vida de la mujer y la del niño por nacer. La obligación médica es salvar a los dos, nada bueno puede derivarse para la sociedad cuando se elige la muerte como solución”.

“Considera que el niño por nacer científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción. Desde el punto de vista jurídico, es un sujeto de derecho, como lo reconocen la Constitución Nacional, los tratados internacionales anexos y los distintos códigos nacionales y provinciales de nuestro país. Destruir a un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano”.

Nuestro deber como profesionales de la Medicina es cuidar y defender siempre la vida de ambos pacientes, el niño por nacer y su madre, previniendo los daños físicos y psicológicos, secuelas de un aborto provocado.

Mendoza, marzo de 2018

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